El Barcelona retirar los abonos a los socios que no acudan al Camp Nou

En los últimos tiempos ha vivido el Camp Nou una peligrosa contradicción. Bien el Camp Nou se vaciaba ante la creciente desafección de sus socios, bien las gradas, sobre todo en partidos importantes, presentaban un color que poco tenía que ver con el azulgrana. El bochorno vivido el pasado 14 de abril, cuando el equipo de Xavi Hernández fue eliminado de la Europa League en su casa, pero ante más de 30.000 aficionados del Eintracht que incluso apagaron con sus silbidos el himno del Barça, no fue más que una tormenta perfecta y peligrosa en la que se unió la voracidad recaudadora de la propia institución, el mercadeo de algunos socios, la eficiencia intrusiva de los touroperadores y la evidencia de que los hinchas locales dejaron de contar en el negocio.

La directiva del Barcelona anunció este miércoles una serie de medidas que, según la vicepresidenta y portavoz de la junta, Maria Elena Fort, deberían ayudar tanto a resolver el habitual vacío que se vive en las noches de entreguerras en el estadio como el endémico problema de la reventa de localidades.

“No castigamos a nadie, sólo queremos que nuestros socios vengan al estadio”, advirtió Fort cuando se propuso argumentar una de las soluciones más impactantes del gobierno de Joan Laporta. A partir de la próxima temporada, el club podrá comercializar los asientos de sus abonados siempre y cuando estos, en un mínimo de diez partidos, ni acudan al estadio, ni cedan, ni liberen su localidad mediante el Seient Lliure (sistema por el que el socio recibe un porcentaje de la venta de la entrada). A partir de ese décimo partido, el socio debe avisar al club ante la disputa de cada nuevo encuentro, y antes de 72 horas, si pretende recuperar su localidad. Para el Palau Blaugrana, esa cifra límite de encuentros se reduce a seis.

La dureza de la medida se incrementará para aquellos socios abonados que ni asistan, cedan o liberen sus asientos en ningún partido de la temporada que comenzará el próximo mes de agosto (según la entidad azulgrana, la horquilla de socios que pagan su abono pero no lo usan durante todo el curso oscila entre los 2.500 y 3.000 cada año). En este caso, el club les retirará definitivamente su condición de abonado de cara a la temporada 2023-24, precisamente la campaña en la que el Barcelona se trasladará a jugar al estadio olímpico de Montjuïc por las obras del Espai Barça. El Barcelona tendrá que encajar en un aforo de 55.000 espectadores a una bolsa de 83.000 abonados. Fort confirmó que, además de volver a abrir un periodo de excedencia, se establecerá un sistema “rotatorio para democratizar la asistencia”. No hubo más detalles al respecto.

El Barcelona, además, tratará de controlar a partir de este próximo curso la trazabilidad tanto de los abonos, que pasarán a ser digitales y podrán ser cedidos mediante una App a otro teléfono móvil como máximo; como de las entradas, nominativas en todas las competiciones y que serán controladas “de manera aleatoria”. “Pediremos paciencia a los socios [en cuanto a previsibles problemas en los accesos al estadio]. Pero no queremos repetir situaciones como la vivida ante el Eintracht. Quizá los aficionados tengan que venir con más tiempo al Camp Nou, pero entendemos que son medidas necesarias”, zanjó la portavoz de la junta.

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